Pese a que se muestra rebelde en sus canciones y sus shows, Madonna es una madre severa. Así lo dejó en claro ayer al revelar que no deja ver televisión ni comer caramelos a sus hijos. "Los niños necesitan límites, si no, se vuelven locos", remarcó la reina del pop, en declaraciones realizadas a la revista alemana KulturSpiegel.
"No creo que sea negativo para los niños que sus padres siempre estén poniendo en entredicho la sociedad en la que vivimos", continuó Madonna durante el reportaje. "Si tenemos que salvar el mundo, mejor hacerlo divirtiéndose", agregó la cantante.
Su nuevo álbum, Hard Candy, el undécimo de su exitosa carrera, apareció el viernes en casi todo el continente europeo y mañana se pondrá a la venta en América del Norte.