La película fue filmada en varias unidades penitenciarias del país y trata sobre la situación que atraviesa una madre con un bebé privados de su libertad. Se estrenará el 29 de mayo.
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| Trapero llega otra vez a la pantalla grande y viaja con esperanzas al Festival de Cannes. |
El filme de Pablo Trapero Leonera, terminado definitivamente hace apenas tres semanas, será una de las dos películas argentinas que participarán de la Sección Oficial Competitiva del Festival de Cannes, en un hecho inédito para la cinematografía argentina.
"La noticia de que la película va a participar en la competencia de Cannes es muy estimulante, es como el final perfecto para todo el proceso de producción y realización de la película y, al mismo tiempo, la mejor manera de empezar su recorrido con la gente", contó Trapero a Télam en el día posterior al anuncio oficial.
El filme, rodado en distintas unidades penitenciarias del país y sobre la situación que atraviesa una madre con un bebé privados de su libertad, es una de las dos películas argentinas, junto con La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel, que participará en la competencia de Cannes, y posteriormente tendrá su estreno en el país el próximo 29 de mayo.
El quinto filme del realizador de Mundo grúa y Nacido y criado, relata la vida de Julia, una estudiante universitaria que amanece en su casa rodeada de sangre y de dos cuerpos (uno de ellos sin vida), a partir de lo cual atraviesa un proceso judicial en prisión, primero embarazada y luego con un bebé. "Las leoneras son como prisiones de tránsito, son los lugares donde los presos esperan en los juzgados hasta que son llamados a declarar y son también los pocos lugares donde hombres y mujeres se cruzan en el transcurso de un juicio", explicó Trapero sobre el título de la película.
Para el realizador de El bonaerense, que también fue invitada a Cannes pero en la sección Una Cierta Mirada, "el tema central de la película es la maternidad en el contexto extraño y hostil de una cárcel".
Trapero remarcó que si bien Leonera es una ficción, está basada en distintos casos a partir de los cuales se fue armando el clima y el espíritu de la película, en la que participan tanto actrices profesionales como internas reales, ex presidiarias y personas cercanas al mundo penitenciario.
Filmada en unidades penitenciarias de San Martín, en la cárcel de Olmos y de Los Hornos de La Plata "un poco esta fusión entre realidad y ficción que se da en la estructura de la película es la que marca su forma", aseguró Trapero.
El filme que abarca cinco años en la vida de Julia, interpretada por la esposa de Trapero (Martina Gusmán) "tiene un nudo muy intenso y duro que es el tema del crecimiento de chicos en prisión, que por un lado modifican todo el panorama del encierro y por otro viven esta situación de crecer tras las rejas", remarcó el cineasta.
El nuevo trabajo de Trapero cinematográfico de está coproducido por Matanza Cine, Patagonik, Cineclick de Corea del Sur y Walter Salles de Brasil.