Un juez español procesó a 40 militares ruandeses por los delitos de "genocidio, crímenes contra la humanidad y terrorismo" cometidos en 1994 en el país africano, que provocaron al menos 800.000 muertos. Fernando Abreu, magistrado de la Audiencia Nacional, los acusó de fomentar enfrentamientos étnicos para tomar el poder y crear un "régimen de terror". El actual presidente de Ruanda, Paul Kagamé, no fue procesado porque como jefe de Estado "tiene inmunidad", dijo el juez, que lo tiene entre los sospechosos.