Dos miembros extranjeros del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) fueron secuestrados ayer por la madrugada en el sur de Afganistán por un grupo de desconocidos. El rapto de los dos empleados, cuyo nacionalidad todavía no fue precisada por la policía, se produjo cuando viajaban en la zona de Salar, en la provincia de Wardak, por la ruta principal que une Kabul con Kandahar, conocida por ser muy peligrosa y atacada a menudo por los talibanes.
"Criticamos con dureza los desplazamientos de empleados internacionales que no informan por anticipado a la policía para asegurar su protección", denunció Mazloom, el jefe de la policía provincial.
El CICR, una organización muy respetada que trabaja desde hace décadas en Afganistán, jugó un papel determinante en agosto pasado durante las negociaciones entre una delegación surcoreana y los talibanes, con el fin de liberar a 21 rehenes de ese país asiático secuestrados por los islamistas (otros dos fueron asesinados).