Pese a que la Corte Suprema aún debe pronunciarse sobre la validez de su candidatura, el presidente saliente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, se postuló ayer para un nuevo mandato en las elecciones del 6 de octubre. Al menos 16 integrantes del Gobierno acompañaron al primer ministro, Shaukat Aziz, para depositar la candidatura del jefe de Estado ante la Comisión Electoral.
Centenares de policías acordonaron el centro de la capital, Islamabad, casi desértico, en busca de evitar las manifestaciones anunciadas contra la candidatura de Musharraf –aliado del gobierno norteamericano–, que tomó el poder en 1999 mediante un cruento golpe de Estado.
En este contexto, la Corte Suprema está estudiando los recursos presentados por la oposición contra la candidatura de Musharraf, al considerar que el general debe dimitir como jefe del Ejército para poder presentarse a la reelección. El mandatario considera que esta renuncia puede hacerla efectiva tras los comicios del 6 de octubre.
Orden judicial
La Corte Suprema, que en los últimos meses se destacó por sus decisiones contrarias a los intereses de Musharraf, ordenó ayer la liberación de unos 300 opositores al Gobierno.