Adrián Rousseau, el líder de uno de los bandos que pelean por el control de la barra brava de River, negó ayer en Tribunales haber ofrecido resistencia a la policía (fue detenido en la previa del partido River-Vélez, en momentos en que se disponía a enfrentarse con otro grupo de violentos), y denunció que fue golpeado durante su arresto. Sin embargo, sus dichos no convencieron a la Justicia, por lo que seguirá encarcelado.
"Detener preventivamente a una persona por un delito que se piensa que va a cometer, es gravísimo", manifestó Ignacio Irurzún, abogado defensor de Rousseau. Y agregó: "Es una contravención; sólo debieron haberle labrado un sumario y listo. Pero esto es una barbaridad".