Edición Digital del 20/6/2007

El Mundo

cientos de miles de personas asistieron al funeral

Cuba despidió a Vilma Espín, una mujer clave de la revolución

La esposa de Raúl Castro, quien está al frente de la isla, murió el lunes. Había participado de la lucha guerrillera en los '50.

Raúl Castro despidió a su mujer durante un funeral al que asistieron miles de cubanos.

Era la mujer de mayor rango político de la revolución cubana. Había conocido a su esposo, Raúl Castro, en la Sierra Maestra e integró la guerrilla que desalojó del poder al dictador Fulgencio Batista. Vilma Espín, la primera dama cubana, falleció en la noche del lunes a los 77 años y cientos de miles de cubanos asistieron ayer a sus funerales.
Cuba vivió una jornada de homenajes póstumos en las 14 provincias, que incluyeron actos centrales en la histórica Plaza de la Revolución de La Habana, y en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, donde había nacido el 7 de abril de 1930.
Pese al fallecimiento de su cuñada no se conoció un mensaje de Fidel Castro, quien no aparece en público desde el 26 de julio de 2006, un día antes de ser sometido a la primera de varias operaciones por una grave afección intestinal que lo obligó a dejar la administración de la isla en manos de su hermano Raúl.
El hermano del líder revolucionario lució abatido y sereno cuando, junto a sus cuatro hijos y sus ocho nietos, se acercó al mausoleo "José Martí", en la Plaza de la Revolución, donde fueron velados los restos de su mujer. Vestido de uniforme de general del Ejército, Raúl, que tiene 76 años, colocó una rosa roja frente a una fotografía gigante de su mujer, que sufría desde hace varios años un cáncer linfático. Durante la tarde de ayer se realizó una velada solemne en el Teatro Karl Marx, que fue encabezada por dirigentes del gobierno, del Partido Comunista y de la Federación de Mujeres Cubanas, de la cual Espín era presidenta vitalicia.
La muerte de Espín es la primera que se produce en el seno de la familia íntima de los Castro y una sensible baja en la dirigencia que acompaña al líder revolucionario desde antes de llegar al poder. Espín ejerció como primera dama ante la ausencia pública de la esposa de Fidel, Dalia Soto del Valle. Desde ese lugar impulsó políticas para luchar contra la discriminación racial y el analfabetismo.
Es la tercera heroína que pierde la revolución, luego de los fallecimientos, en 1980, de Celia Sánchez, la secretaria personal de Fidel, y Haydée Santamaría, directora de Casa de Las Américas. Espín llegó a tener el mayor rango político como primera mujer en el selecto Buró Político del Partido Comunista; también fue diputada desde 1976 hasta su muerte. Participó en la guerrilla urbana bajo el seudónimo de Débora y combatió en la Sierra Maestra como parte del II Frente Frank País, bajo el mando de Raúl, en la lucha contra la dictadura de Batista. Hacía conocido a su esposo cuando viajó a México para entrevistarse con Fidel, en 1955.
Las cenizas de Espín serán sepultadas en el mausoleo del II Frente Oriental, en las mismas montañas donde luchó y se enamoró de Raúl Castro; allí también descansa el bailarín español Antonio Gades.
El monumento, enclavado en la montaña de Mícara, está muy cerca del lugar donde su esposo tuvo su comandancia del Ejército Rebelde que encabezaba Fidel. El Frente Oriental tuvo en Espín "a uno de sus más sobresalientes integrantes", destacó un comunicado oficial.

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