Los militares retirados que participaron en la represión política durante la dictadura de Augusto Pinochet sienten que llegó la hora de rebelarse ante la Justicia. Así lo advirtió ayer el ex vicecomandante del Ejército, Guillermo Garín, al apoyar la mediática fuga del general en retiro Eduardo Iturriaga, que se declaró en la clandestinidad tras ser condenado la semana pasada a cinco años de prisión por el secuestro de un estudiante en 1974.
Por su parte, el portavoz de la presidencia chilena, Ricardo Lagos Weber, sostuvo que Iturriaga perdió "la batalla legal y debe rendirse".