Edición Digital del 23/4/2007

Espectáculos

recital de las pastillas del abuelo

Crónica de una fiesta pastillera en El Teatro

Por Sebastián Volterri

Las Pastillas del Abuelo, una fiesta para sus seguidores.

Durante todo el viernes, el clima no ayudaba en lo más mínimo, ya que era una mezcla de nubes y lluvia. Pero, sabiendo que en el porteño barrio de Flores se viviría una fiesta con entradas agotadas, no había excusa como para no ir hasta allá.
El color que se vivía en los alrededores del Teatro era muy tranquilo, gente prolijamente realizando la cola –mayoría de chicas post 15– y otra en las esquinas en grupos mínimos. Ni el viento, ni el gris día, ni la llovizna podrían opacar lo que adentro se estaba por vivir.
La falta de banderas, por una de las tantas nuevas disposiciones, hizo que se cambiara por globos con el logo de la banda, que al segundo tema ya estaban la mayoría desaparecidos...
"A veces el futuro es malo, a veces bueno, y vos eras la mejor demostración de eso", rezó el comienzo de la "fiesta pastillera", y las más de 1.800 personas que colmaron el recinto comprobaron que el presente y el futuro se ve muy bueno.
A las 20.30, luego de una previa de treinta minutos por parte de MLB, banda ascendente de la zona de San Telmo, Piti Fernández hizo su aparición en el escenario, como atracción principal del evento.
Mucho color, mucha fiesta. Casi tres horas de temas, el inicio con "José" y "Tantas escaleras" marcaron que sería una noche para el "agite", para olvidarse del frío que cubría a Buenos Aires, sacarse la remera y cantar... cantar todas y cada una de las letras, incluso las que nunca fueron editadas en forma oficial, esas que dan vueltas por Internet, que tanto ayudó a bandas como esta a darse a conocer.
Funcionó como un perfecto repaso por toda su corta historia, esa que empezó hace no mucho en Salem con clásicos como "Cerveza", y "Candombe", y que se disparó hasta llegar a esto, de dos noches agotadas y la necesidad de agregar una tercera.
La versión "power" de "Perdido", esa chacarera incluida en Por Colectora, marcaba uno de los momentos más altos de la noche. La alegría y emoción de la banda arriba del escenario se vio todo el tiempo, incluso Piti largó el micrófono y se tiró sobre la gente en dos oportunidades, primero en "Enano", y luego, sobre el final, en momentos en que sonaba "Otra vuelta de tuerca".
La fiesta estuvo arriba y abajo. La banda sonó bien, el público respondió bien, todos contentos.
Todo terminó en paz... y con ganas de más.

UN DESARROLLO DE LX SISTEMAS

Todos los títulos

Edición de Hoy

La Tapa


Titulares Deportes

la chica

Jessica, con ganas de impactar

Aforismos

José Narosky

Humor

Revista Universo

SI DESEA PUBLICITAR CON EDICION NACIONAL ENVÍENOS UN MENSAJE A COMERCIAL@EDICIONNACIONAL.COM