Al menos 45 personas murieron ayer como consecuencia de la violencia en Irak, entre ellos 23 trabajadores de una minoría religiosa que fueron ejecutados cerca de Mosul, al norte del país. "Varios vehículos detuvieron a los minibuses, y hombres armados hicieron bajar a los pasajeros, eligieron a los yazidi y los asesinaron al borde de la ruta", dijeron los testigos.
En Bagdad, 16 personas murieron y otras 95 quedaron heridas tras la explosión casi simultánea de dos coches bomba cerca de una comisaría, en un barrio de suroeste.