Trece personas, entre ellos seis militares, murieron en un ataque reivindicado por los milicianos talibanes que resisten la invasión extranjera a Afganistán. Fue el segundo hecho de violencia perpetrado en los últimos días.
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| Un camión retira el vehículo dañado. |
Trece personas, seis militares y siete civiles, entre ellos algunos niños, murieron este miércoles en un nuevo atentado suicida con coche-bomba perpetrado por los talibanes contra un ómnibus del Ejército afgano en la ciudad de Kabul.
El número de víctimas fue difícil de precisar para las autoridades porque los cadáveres quedaron despedazados. Además, algunas personas sufrieron heridas gravísimas que las dejaron al borde de la muerte.
El micro del Ejército quedó reducido a un montón de hierros, con agujeros en el techo y sus laterales. "Al menos 17 heridos fueron transportados al hospital, entre ellos varios niños", afirmó un vocero del Ministerio de Sanidad afgano, quien detalló que cuatro adolescentes figuraban entre los civiles fallecidos.
El martes, otro kamikaze al volante de un coche-bomba, impactó contra un convoy de militares invasores y causó 22 heridos, en su mayoría transeúntes afganos.
Al igual que el del martes, el atentado cometido ayer fue reivindicado en seguida por un portavoz de los talibanes. La capital afgana, que se encouentra sometida a un dispositivo de muy alta seguridad, está sufriendo en los últimos meses un recrudecimiento sin precedentes de este tipo de ataques reivindicados de forma casi sistemática por los rebeldes talibanes. Cerca de 6.000 personas murieron en 2007 víctimas de la violencia en Afganistán, entre ellas miles de soldados y policías afganos y extranjeros.
Visita a Bagdad
El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, opinó ayer que la estabilidad y la democracia llegarán pronto a Irak. Las palabras del funcionario de George Bush se oyeron en una jornada en la que varios atentados provocaron, al menos, 22 muertos y unos 60 heridos. "Estoy convencido que un Irak seguro, estable y democrático está al alcance de la mano", afirmó Gates, tras entrevistarse con varios dirigentes iraquíes durante una sorpresiva visita al país devastado por la guerra al cabo de cuatro años.