La Cámara del Crimen porteña sobreseyó a un comerciante que mató a balazos a un ladrón e hirió gravemente a su cómplice cuando asaltaron su negocio, al considerar que se trató de un acto de legítima defensa.
La resolución fue tomada por los integrantes de la Sala 5ta. del mencionado tribunal, quienes consideraron que no corresponde exigirle a la víctima del robo "una reflexiva y previa elaboración de su decisión, sino la aceptación de su instintiva reacción fundada en el miedo a ser privado de su vida". Sin embargo, en primera instancia el comerciante había sido procesado por exceso en la legítima defensa.