Con el premio Nobel de la Paz y un Oscar bajo el brazo, los fervientes seguidores de Al Gore tienen esperanzas de que se decida a participar en otro gran desafío político y se lance a la carrera por la presidencia de Estados Unidos en 2008.
De hecho, ya publicaron un aviso de página completa en el New York Times, el miércoles, pidiéndole dejar atrás su amarga derrota ante George W. Bush en 2000 y que haga otro intento por el premio político final. "Su país lo necesita, al igual que su partido y el planeta que usted está luchando tan duramente por salvar", destacó el aviso, que se jactó de tener 136.000 firmas en una petición para reclutar a Gore como candidato.
El ex vicepresidente, de 59 años, está en su mejor momento tras completar su deslumbrante transformación de lo que muchos consideraban un aburrido y pedante político a un campeón de la batalla contra el cambio climático con estilo de estrella del rock. Y aunque no es un candidato presidencial oficial, las encuestas de opinión lo muestran ubicado tercero entre los contendientes demócratas con 10-12% de intenciones de voto, casi el mismo apoyo con que cuenta el aspirante John Edwards.
Sin embargo, los analistas concuerdan que Gore enfrentaría una tarea desalentadora si se lanza en la disputa demócrata, dominada por la senadora Hillary Clinton, la esposa de su ex jefe Bill Clinton. Además, tendría que construir una campaña organizada a nivel nacional y en estados clave. La mayoría de los asesores políticos demócratas de primera categoría ya fueron reclutados por Clinton y Barack Obama.
Igualmente, Gore sigue abierto a una nueva campaña presidencial. "No lo he descartado, pero no creo que sea probable que pase", declaró en una reciente entrevista con el semanario Time.