Edición Digital del 20/8/2006

El Mundo

el escenario en el mundo

Lula se juega a rematar la carrera a la reelección

Por Gerardo Maronna de la agencia AFP

El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, apuesta a los resultados de su gobierno y su arraigo entre los pobres para asegurarse un segundo mandato en las elecciones del 1º de octubre, hacia las que está perfilado como favorito. Apoyado en la holgada ventaja que le sacó en las encuestas a su adversario socialdemócrata, Geraldo Alckmin, Lula prefiere las tribunas a los debates, y en las publicidades se lo ve despojado de símbolos de su Partido de los Trabajadores (PT), involucrado el año pasado en escándalos de corrupción.
"Pido otro voto de confianza", manifestó el Presidente en su primer spot, tras enumerar los resultados de su gestión y destacar la estabilidad económica alcanzada. Una bandera brasileña ocupaba en la solapa el lugar de la enseña roja del PT, que fue la marca registrada de sus cuatro campañas presidenciales previas. Lula consideró una "bobada" interpretar que está escondiendo al partido izquierdista que él mismo fundó en 1980. "No estamos para vender camisas del PT o símbolos del partido. Estamos vendiendo un candidato", explicó.
Para ganar en octubre de 2002, Lula dejó atrás la ortodoxia izquierdista y desde el gobierno aplicó una política económica de rigor fiscal y respeto a los compromisos internacionales que tranquilizó a los mercados, hasta ese momento aprensivos por la llegada al poder de un ex líder obrero hostil al capital. El Presidente heredó un país con más de 70 millones de pobres (sobre 185 millones de habitantes) y puso énfasis en programas de redistribución de renta y asistencia social; algunos iniciadas por su antecesor, Fernando Enrique Cardoso.
Once millones de hogares de bajos ingresos –unas 50 millones de personas– reciben en la actualidad fondos del Gobierno, a cambio de enviar a sus hijos a la escuela y cumplir ciertas normas en materia de salud. Este programa convirtió a Lula en imbatible en la franja del electorado de menor ingreso y hasta Alckmin prometió ampliarlo en caso de ganar las elecciones.
Por estos días, Lula optó por priorizar los mítines y se negó a debatir con sus rivales. Según Dora Kramer, columnista de O Estado de San Pablo, si el Presidente accede a confrontar "la pérdida es segura e inevitable. No es bueno en las discusiones". Puso como ejemplo una reciente entrevista en el Jornal Nacional, principal noticiero de Brasil, en la que pareció nervioso y tuvo un raptus. Allí, dijo que su gobierno fue el que dio "más combate a la ética" y afirmó que en Brasil "la única cosa que cae es el salario". Tuvo que corregirse y explicar que quiso decir "la inflación".
El Presidente también buscó apuntalar su imagen sacando partido del descrédito del Congreso, corroído por nuevos escándalos de corrupción que abarcan a todas las fuerzas políticas. En ese contexto, abogó por una reforma política y se declaró partidario de confiar esa tarea a una Asamblea Constituyente.

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