Las siamesas Maliyah y Kendra Herrin se recuperaban ayer luego de una operación de 25 horas para separarlas realizada en el hospital infantil de Salt Lake City, en el estado norteamericano de Utah.
Las niñas de cuatro años, que aún estaban bajo los efectos de sedantes, deberán permanecer hasta una semana en la unidad de cuidados intesivos, informaron los médicos tras la exitosa intervención en la que las siamesas, que estaban unidas desde el abdomen hasta la cadera, fueron separadas.
"Las niñas se ven magníficas", dijeron con alegría los padres Erin y Jake Herrin un día después de la riesgosa operación, según consigna la agencia DPA.
Las pequeñas Herrin, a las que se les reconstruyó el abdomen y la pelvis, compartían el único riñón, el hígado y el intestino grueso, por lo cual los médicos decidieron, antes de realizar la operación, que Kendra mantenga el riñón y que su hermana Maliyah sea sometida a diálisis.
Sin embargo, está previsto que en un plazo de entre tres y seis meses, Kendra reciba de su madre un riñón.
Ambas niñas, cada una de las cuales tiene sólo una pierna, recibirán en el futuro también una prótesis.
"Ellas podrán caminar nuevamente, pero costará mucho esfuerzo aprenderlo", dijo la médica Rebecka Meyers al diario "Desert Morning News".
Por su parte los padres de las pequeñas, que tienen otros tres hijos, expresaron a través de su página en internet: "Nuestra historia con ellas unidas terminó y comienza una nueva historia con ellas separadas (...). Estamos tan orgullosos de ellas e impacientes por verlas".