Edición Digital del 10/8/2006

El Mundo

Un clamor de venganza ante el ataque israelí en un entierro

"Israel es el enemigo de Dios, todos estamos con Hezbolá", gritó la multitud en el entierro.

Por Patrick Rahir
de la Agencia AFP

El Cementerio de los Dos Mártires, ubicado en la periferia chiita de Beirut, retumbó ayer de clamores que juraban venganza contra Israel, cuando un bombardeo hebreo interrumpió un entierro de decenas de civiles, muertos por las fuerzas del país vecino. Después de las dos primeras explosiones y un instante de vacilación, la multitud gritó: "Israel es el enemigo de Dios, todo estamos con Hezbolá", al tiempo que los sepultureros enterraban los cuerpos en fosas recién excavadas.

Veintiséis cadáveres, cubiertos con mortajas blancas, fueron enterrados en Chiya, donde los bombardeos del lunes habían dejado 32 muertos y 75 heridos. Chiya, un barrio chiita que limita con las zonas cristianas en las afueras de Beirut, perdió la calma y ya adquirió el cariz fantasma del resto de los suburbios, donde decenas de inmuebles se hundieron bajo las bombas.
Más de doscientas personas se acercaron para llorar a las víctimas o presentar sus condolencias a los familiares. Uno a uno, los restos mortales, transferidos desde hospitales vecinos, fueron descendidos de las ambulancias por voluntarios. Un jeque, con turbante blanco y abrigo negro, se encargó de supervisar el lavado de los cuerpos. Y ante el desconcierto sobre qué hacer con los cadáveres mutilados, debió pedir consejos por teléfono celular.

Los cuerpos, finalmente, quedaron alineados en una sala de reunión, donde las víctimas más pequeñas fueron colocadas al lado de sus padres, también fallecidos. El lugar retumbaba con los gritos de las mujeres, desencajadas por el dolor. Los hombres se abrazaban entre sollozos imperceptibles. Y mientras se entonaba una plegaria, los cadáveres fueron llevados por grupos de seis u ocho hombres a las sepulturas excavadas.
A la cabeza del cortejo fúnebre, un jeque arengaba con lemas como "¡Muerte a Israel y Estados Unidos!". Interrumpidas por el paso de los aviones israelíes, las tareas de sepultura pudieron finalizarse al cabo de un rato. Entre las víctimas, había un bebé de pocos días, Wad Wehbé. Fue enterrado como Waas al-Sadek (Promesa cumplida), el nombre que Hezbolá dio a la operación de captura de dos soldados israelíes el 12 de julio y que desencadenó esta guerra que ya provocó más de mil muertos en el Líbano.

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