Edición Digital del 10/8/2006

El Mundo

a pesar de haber anunciado que esperaría "dos o tres días" la resolución emitida por la onu

Israel extendió su ofensiva sobre el sur del Líbano y Hezbolá respondió con dureza

Después de que el Gabinete de Seguridad aprobara una ofensiva terrestre a gran escala, los tanques pasaron la frontera. La milicia chiita mató a 15 soldados y provocó heridas a otros 38 en distintos combates.

Pese a la resistencia de Hezbolá, el ejército israelí intensificó su ofensiva terrestre en el Líbano.

Lejos de un posible alto al fuego, sobre el que tampoco se pone de acuerdo la comunidad internacional, el ejército israelí extendió ayer sus acciones terrestres en el sur del Líbano tras la aprobación del Gabinete de Seguridad para ampliar los ataques militares contra Hezbolá. Al principio, el gobierno encabezado por Ehud Olmert afirmó que esperaría "dos o tres días" la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para poner en marcha la ofensiva. Pero, poco después de conocer la medida, los tanques pasaron la frontera e intentaron controlar la colina de Al Hardane, cerca de la localidad de Al Jibbaine, y la ciudad de Jiam, más al este y sobre la que cayeron más de mil obuses.

Anoche, las tropas mantenían duros combates con el Hezbolá, cuya resistencia mató a 15 soldados hebreos en el sur del Líbano, la mayor parte de ellos por misiles antitanque.
Un día después de que Olmert considerara "interesante" la propuesta del Líbano de desplegar 15 mil soldados de su ejército en el sur del país, tras una posible retirada israelí, el Gabinete de Seguridad dio el visto bueno a los planes de lanzar una ofensiva a gran escala que llegue al río Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera israelí-libanesa. La resolución tuvo el apoyo de nueve miembros del cuerpo, mientras que tres abstuvieron y ninguno votó en contra. "La decisión no es sólo militar, sino también diplomática", dijo Tzipi Livni, titular de Defensa y Asuntos Exteriores. Y luego, agregó que mientras no se concrete la propuesta de desplegar en el sur del Líbano al ejército local y una fuerza militar para frenar los ataques de Hezbolá, el gobierno israelí tiene "una responsabilidad hacia sus ciudadanos". De ahí la ampliación de su ofensiva, que también cuenta con planes para la evacuación de civiles de las localidades del norte de Israel, afectadas por los ataques del grupo militar chiita.

Antes de contar con el vía libre para ampliar su ofensiva, la aviación israelí intensificó sus ataques y mató a nueve personas, entre ellas un dirigente de Hezbolá, durante un bombardeo que destruyó su casa en Machghara, en el sur del valle de la Bekaa. "Hassan Nader, su esposa y sus cinco hijos murieron bajo los escombros de su departamento, situado en un inmueble de cuatro pisos, que se derrumbó tras ser bombardeado por cazabombarderos israelíes", informaron fuentes policiales. Al este de Baalbeck, otro ataque fue perpetrado contra dos camiones cisterna que transportaban combustible. Y al mismo tiempo, los aviones hebreos lanzaron otros tres ataques en el macizo de Akar, limítrofe con Siria, en el norte del Líbano, apuntando contra rutas y el puente de Arqa, que ya había sido destruido la semana pasada.
La respuesta de Hezbolá resultó intensa ante la ofensiva israelí. Por un lado, mató 15 soldados en combates desarrollados en las aldeas de Ayta al Shaab y Debel. El enfrentamiento más violento ocurrió cuando nueve paracaidistas reservistas murieron por misiles antitanques. Otros cinco de una brigada de vehículos blindados fallecieron al estallar un tanque, aparentemente por el impacto de un misil en Ayta al Shaab. Y un infante de marina perdió la vida al recibir fuego de morteros en Marajayoun. En tanto, otros 38 sufrieron heridas.

Y por el otro, Hezbolá disparó más de 160 cohetes sobre Israel sin causar víctimas. Al mediodía, el norte del país había sido blanco de 97 misiles. "Diecisiete (de esos cohetes) cayeron en distintas localidades y al menos uno de largo alcance alcanzó la zona de Beit Shean, al norte del valle del Jordán", detalló el vocero. Además, una salva de misiles de largo alcance fue disparada sobre territorio israelí y tampoco causó víctimas.
Fuera del campo de batalla, Francia y Estados Unidos buscan salvar su proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de la ONU, luego de que Beirut y los países árabes crearan nuevas diferencias, al pedir una retirada inmediata de Israel del Líbano y el despliegue de 15 mil soldados libaneses en el sur antes de dar otros pasos hacia la paz. Francia se inclina por esa solución, mientras que Estados Unidos comparte la posición de Israel, que quiere que el ejército hebreo se retire tras el despliegue de una fuerza internacional en el Líbano, argumentando que Hezbolá podría aprovechar el vacío para reforzarse.
El presidente francés, Jacques Chirac, admitió que Washington tiene reservas a incluir las demandas árabes y sugirió que podría proponer una resolución de alto el fuego sin el patrocinio de Estados Unidos. Por su parte, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, dijo que "no existió ningún progreso hasta ahora" para modificar el proyecto de resolución.

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