Más de 5.000 kilómetros de recorrido por la costa nipona, con el objetivo de homenajear a su antepasado, el misionero jesuita español Francisco Javier.
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| El aventurero fue recibido en la bahía de Tokio. |
El navegante español Álvaro de Marichalar, cuñado de la infanta Elena, desembarcó ayer en Yumeno Shima, cerca de Tokio, tras haber culminado la primera travesía en moto acuática entre China y Japón, un homenaje personal a su antepasado y misionero jesuita español Francisco Javier.
El aristócrata aventurero, de 45 años, entró ayer vestido con un mameluco amarillo fosforescente y una gorra negra en la bahía de Tokio, de pie sobre su moto y ondeando las banderas española y japonesa.
Moreno y con barba de varios días, el español fue recibido por varias decenas de seguidores con los que descorchó una botella de champán.
Un homenaje
Además de constituir una proeza deportiva, esta travesía tenía el objetivo principal de conmemorar el 500 aniversario del nacimiento de Francisco Javier, del que Álvaro de Marichalar dice ser descendiente.
"Los misioneros españoles eran gente romántica que merecen un poco de respeto", dijo el aventurero navarro en una rueda de prensa.
Le acompañaban un cura español, que traducía sus palabras al japonés, y el descendiente de un señor local del sur Japón que autorizó al futuro San Francisco Javier a predicar libremente al principio de su misión nipona en 1549.
Ferviente católico, Álvaro de Marichalar negó todo intento de evangelización del Japón actual, donde 500 años después del paso de los misioneros sólo hay un 1% de cristianos.
"No quería evangelizar, sino seguir el camino de Francisco Javier y unificar Europa y Asia", explicó.
El aventurero, que partió el 7 de abril de la isla china de Sancián, cerca de la cual falleció el misionero jesuita durante una travesía en barco en 1552, llegó el 20 de mayo a la isla japonesa de Ishigaki (sur), en el archipiélago de Okinawa.
Luego remontó hasta Tokio bordeando la costa. Hizo algunas escalas, la principal en la ciudad de Kagoshima, en la isla meridional de Kyushu, el primer puerto japonés donde desembarcó Francisco Javier, uno de los primeros compañeros de Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús.
Álvaro de Marichalar, que ya había sido la primera persona en cruzar el Atlántico en moto acuática en 2002, recorrió 5.350 km navegando casi 12 horas diarias de pie sobre su moto acuática, que permite estar "en contacto con el mar de forma única", siguiendo a "los peces voladores y los delfines".
"La moto acuática no ofrece protección o refugio. Siempre se tiene frío, pero se vive el mar y la navegación", explicó el navegante, que perdió varios kilos en la aventura.