Militares estadounidenses bombardearon ayer una mezquita en la que, supuestamente, se alojaban miembros del derrocado régimen talibán, y asesinaron al menos a 50 personas. El ataque fue perpetrado en la provincia de Helmand, al sur de Afganistán.
Voceros de las fuerzas de Estados Unidos dijeron que el bombardeo, en el que participaron aviones caza, buscó responder a una emboscada que las milicias talibanes hicieron contra un convoy invasor y que ni siquiera provocó heridos. El ataque fue perpetrado una semana después de que otra operación militar causó la muerte de 80 presuntos talibanes en la región de Kandahar.
También ayer, pero en Kabul, combatientes estadounidenses asesinaron a siete civiles cuando reprimieron una protesta surgida luego de que un camión del ejército provocó un accidente de tránsito en el centro de la ciudad. Alrededor del vehículo se arremolinaron decenas de personas, y ante esta situación los militares dispararon contra la multitud.