Edición Digital del 17/2/2006

Policiales

estaban a seis metros de un pelotero donde jugaban varios niños

Asesinó a su novia y se suicidó en un local de comidas rápidas

Un oficial de la Policía Federal le disparó a su pareja, una cadete de la escuela de policía, y luego se quitó la vida de un tiro en la sien. Hubo escenas de pánico.

El cuerpo del oficial es trasladado a la morgue judicial.

Un joven oficial de la Policía Federal asesinó ayer a su novia, cadete de la Escuela de Policía Ramón L. Falcón, y luego se suicidó, en un local de comidas rápidas de la zona del Congreso, al lado de un pelotero donde jugaban varios niños.
El drama pasional ocurrió cerca de las 13 en el primer piso del McDonald's de la avenida Callao 131, a unos 200 metros del Congreso Nacional. El autor del homicidio, cuya identidad no fue informada, era un joven oficial ayudante, de 24 años, egresado recientemente de la escuela de la Policía Federal, Ramón L. Falcón.

La joven asesinada, de 23 años, aún cursaba el tercer y último año de la carrera de oficial en la misma institución, lugar donde probablemente habría comenzado la relación amorosa con su asesino.
El jefe de la circunscripción 2 de comisarías de la Capital Federal, comisario inspector Daniel Fernández, aseguró a la prensa que "se trató de un drama pasional".
Fernández también informó que el arma utilizada era una pistola calibre nueve milímetros, del mismo tipo que usa la Policía Federal, aunque no precisó si se trataba del arma reglamentaria que le proveyó la fuerza.

Según testigos del hecho, todo ocurrió cuando el oficial extrajo la pistola y disparó a quemarropas a la cabeza a la mujer que se hallaba sentada frente a él.
De acuerdo con el relato de una clienta, que estaba ubicada en la mesa de al lado, los jóvenes estaban conversando normalmente y en ningún momento se escucharon gritos o una discusión fuera de tono.
"Había madres que corrían a buscar a sus hijos que estaban en el pelotero, a unos seis metros detrás de la mesa donde ocurrió el homicidio y suicidio, y otros corrían escalera abajo para intentar escapar", comentó la mujer.

La joven recibió el impacto del proyectil en la frente, sin orificio de salida, mientras que el hombre se disparó en la sien, con el arma pegada a la cabeza, lo cual provocó el estallido de la masa cerebral al ingresar en el cráneo, además de la bala, el gas producido por la deflagración.
Un perito policial explicó que "cuando un proyectil disparado da en un blanco a muy corta distancia, la bala no alcanza a tomar la velocidad suficiente y en consecuencia no desarrolla la fuerza necesaria para traspasar un sólido, tal como el cuerpo humano".

Esta precisión científica explica por qué no se originó una tragedia. Ya que si los proyectiles hubiesen traspasado las cabezas del suicida y su víctima, podrían haber alcanzado el pelotero, que estaba a unos seis metros, donde jugaban varias criaturas. (Télam)

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