La decisión implica un cambio en los niveles de fuerza de los partidos políticos que juzgar la actuación del destituido jefe de Gobierno porteño por su actuación en la tragedia de Cromañón.
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| Gerardo Romagnoli "pateó el tablero" del juicio político. |
El legislador zamorista Gerardo Romagnoli imprimió ayer un giro inesperado al juicio político que se le sigue a Aníbal Ibarra al renunciar a la Sala Juzgadora que debe definir si se destituye al jefe comunal, invocando supuestos procesos "turbios".
"Este juicio político está enturbiando la posibilidad de conocer la verdad y las responsabilidades políticas" fundamentó Romagnoli sin privarse de tildar el proceso contra Ibarra como "un circo lleno de operaciones del macrismo, del kirchnerismo, del propio ibarrismo y de una izquierda acoplada".
Romagnoli asistió a muy pocas audiencias del juicio político, pero tuvo protagonismo cuando fue recusado por "prejuzgamiento" por la defensa del jefe de Gobierno, que fue rechazada por el cuerpo, y cuando denunció haber sido "patoteado" por colaboradores de la macrista Silvia Majdalani.
En oportunidad de su asunción como miembro de la comisión juzgadora juró, según consta en la versión taquigráfica, que "no dejaremos este espacio (por la Sala) para fuerzas políticas dispuestas a cualquier maniobra y transacción".
El secretario de Gobierno de la Ciudad, Raúl Fernández, estimó que en términos procesales "el juicio está caído", pero afirmó que la defensa del jefe de Gobierno "continuará trabajando" sobre el supuesto de una Sala Juzgadora de 14 miembros.
El macrismo dio a conocer su descontento en forma inmediata a través de tres de sus cuatro integrantes en la Sala Juzgadora que sugirieron, sin afirmarlo, que Romagnoli negoció su renuncia con el ibarrismo, en términos políticos y económicos.
El legislador de PRO y miembro de la sala que definirá la suerte de Ibarra, señaló que la renuncia del zamorista "despierta muchas sospechas" y cuestionó su responsabilidad para desempeñar el cargo porque "no vino ni al diez por ciento de las audiencias".
Roberto Destéfano, otro de los integrantes de PRO en la Sala, especuló que "este no es un hecho político aislado: alguien está pensando una estrategia" y sin eufemismos evaluó que "no se puede bajar del juicio".
"Las reglas son claras, hay 15 miembros de la Sala Juzgadora y 45 de la Sala Acusadora que suman el total de los miembros de la Legislatura, es evidente entonces que nadie puede ser reemplazado", argumentó Destéfano.
El tercer macrista en la Sala, Marcelo Meis, tildó de "irresponsable" a Romagnoli y prometió presentar un proyecto de resolución para que el renunciante sea "separado del cuerpo".
Desde las filas de Ibarra, el subsecretario de Comunicación de la Ciudad, Daniel Rosso, contragolpeó y consideró que "el macrismo está muy nervioso porque ve que se le cae el juicio político, con lo que demuestran una vez más su obsesión golpista".
"Es curioso, pero fue el ibarrismo el que impugnó a Romagnoli y los macristas los que impusieron su permanencia en la sala y ahora están molestos con la conducta del diputado", recordó el funcionario porteño.
La primera evaluación de la defensa de Ibarra fue que el juicio "está caído", tomando como referencia los juicios orales penales que se declaran nulos ante la defección de alguno de los magistrados, aunque consideran que el proceso continuará con una sala de 14 miembros.
La renuncia de Romagnoli disparó todo tipo de especulaciones e interpretaciones sobre los efectos que tendrá en el proceso y en la definición del juicio político al jefe de Gobierno. (Télam).