Edición Digital del 14/10/2005

Deportes

SELECCIÓN

Imagen devaluada

  Por Santiago Tuñez

El equipo de José Pekerman volvió a mostrar, contra Uruguay, varias incógnitas en cuanto a su nivel. Desde que consiguió su pasaje para Alemania, su rendimiento fue perdiendo brillo y consistencia.

Lionel Messi encabeza la decepción de la Argentina tras la derrota ante Uruguay, en Montevideo.

M ontevideo.- "El equipo no está en el momento ideal". Era el viernes al mediodía, en el predio de Ezeiza, cuando José Pekerman admitía con sinceridad la realidad de la Argentina a pocas horas de los últimos dos partidos de las eliminatorias. Y su análisis, cinco días después, quedó retratado en el mal paso contra Uruguay en el estadio Centenario. La derrota 1 a 0 fue la conclusión de otra noche de bajo vuelo del seleccionado. Desde que compró el boleto a Alemania con la victoria contudente ante Brasil, su propuesta perdió peso en cada prueba. Y envuelto en incógnitas, finalizó el camino sudamericano con una imagen devaluada. Tanto, que perdió su cómodo liderazgo, en esta ciudad que vibró a un alto volumen con el viaje de Jorge Fossati y compañía al repechaje contra Australia.
La Selección repitió errores y dio forma a otras fallas que provocan turbulencias a nueve meses para el despegue hacia la tierra prometida. A saber:
 
Falta sorpresa
En la caída contra Uruguay, el equipo que dirige José Pekerman se caracterizó por un toque prolijo y pausado, que sólo le sirvió para frenar el juego vertiginoso y desorganizo de su rival. Pero nada más. A la hora de generar situaciones, esas intenciones carecieron de cambio de ritmo y profundidad. El seleccionado lateralizó demasiado la pelota y, en efecto, llegó pocas veces con Carlos Tevez y Hernán Crespo al área local. La única chance clara ocurrió en la primera parte del partido, tras una aparición de Sebastián Battaglia en los últimos metros.

La soledad de Riquelme. Durante la mencionada conferencia del viernes pasado, el técnico argentino había remarcado que una de las tareas a corregir era la falta de ayuda al enganche. El equipo depende en exceso de su visión y sus asistencias. Y cuando no está conectado a una alta velocidad, faltan respuestas en la zona ofensiva. Esto también quedó bien en claro ante la Celeste, donde no pudo perforar los espacios y, por momentos, estuvo impreciso en el pase final a los delanteros. El ingreso de Pablo Aimar para colaborar en la tarea de la creación, no logró solucionar este inconveniente durante  la última media hora del partido.

Escasas trepadas
En aquellos tiempos del ciclo de Marcelo Bielsa, donde predominaba el término extremo, la Selección se destacaba por su continua llegada por los costados. Hoy, carece de esa variante, dado que se apuesta a un juego por el centro de campo, que a veces se repite sin resultados positivo. Desde la mitad de la cancha, Lucho González tiene cada vez menos verticalidad hacia el ataque. Lo mismo ocurre con Kily González. En la noche del miércoles, Pekerman decidió recurrir a los desbordes de César Delgado, pero su entrada fue tardía y se dio cuando Hernán Crespo ya no estaba en la cancha. De esta manera, sus centros no encontraron una referencia concreta y específica en el área.

Problemas de reacción.
La falta de respuestas anímicas y futbolísticas ante las desventajas fue una de las principales fallas de la Argentina durante los últimos meses. Cada vez que debió remontar un resultado, no pudo conseguir el objetivo. Así lo demostraron las derrotas contra Ecuador, Paraguay y Uruguay en las eliminatorias. También, la caída 1-4 ante Brasil en la final de la Copa de las Confederaciones. Sólo pudo revertir una historia adversa contra Alemania (empate 2 a 2) y México (1 a 1), ambas en el torneo disputado en tierra germana a mediados de año, y ante Bolivia en eliminatorias.
 
Sin presencia de visitante.
Un inconveniente lleva al otro. Y así como la Selección cuenta con dificultades para dar vuelta un partido complicado, también padece problemas para pisar fuerte como visitante. En la etapa de Pekerman, apenas pudo cosechar una victoria en tierra lejana. Fue contra Bolivia, en La Paz. El resto de sus viajes dejaron como saldo tres derrotas (ante Ecuador, Paraguay, y Uruguay) y un empate (con Chile). El hándicap de efectividad, como se observa, es demasiado bajo.
En este panorama, la Selección puso fin a su camino por las eliminatorias. Es cierto que aún faltan nueve meses para el comienzo del Mundial de Alemania y los amistosos servirán para corregir las fallas mencionadas. Pero, en estas horas, los puntos devaluados completan varias partes de su postal.

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