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| La feliz pareja del filme: Jessica Alba junto a Paul Walker. |
"Azul extremo" es una producción que tiene la rúbrica de Hollywood impresa en cada uno de sus rincones. En nada se parece a aquella delicada obra de Luc Besson llamada Azul profundo, que versaba sobre la relación entre los hombres y la fauna marítima y cómo se podían encontrar analogías entre el mar y las relaciones humanas.
En Azul extremo, el mar es una excusa para una especie de Rápido y furioso de lanchas, buceo, tesoros escondidos y un montón de gente linda y salvaje, encabezada por un Paul Walker (Rápido y furioso 1 y 2) absolutamente inexpresivo y una bellísima, pero superficial Jessica Alba (Sin city y Los cuatro fantásticos).
Jared Cole (Paul Walker) es un buzo y buscador de tesoros que cuenta con un barco con muchas fallas y una economía que no lo ayuda demasiado. Su sueño es el sueño americano: encontrar un tesoro y pegar el salto hacia la riqueza. Su novia, Samantha "Sam" Nicholson (Jessica Alba), trabaja como manejadora de tiburones en un centro de veraneo mientras vive feliz con Jared en un lugarcito de dos por dos.
La vida de la feliz pareja se ve alterada para mal cuando Bryce Dunn (Scott Caan), el amigo de la infancia de Jared, llega a la isla en compañía de su nueva novia, Amanda Collins (Ashley Scott). Pero todo se oscurecerá cuando entre los cuatro encuentren dos tesoros. Uno de ellos es un avión estrellado en el fondo del mar con una inmensa cantidad de cocaína; y el otro tesoro será el hallazgo de un barco pirata histórico que podría llegar a contener valores incalculables.
John Stockwell, director del filme, encuentra hermosas locaciones para filmar en Bahamas, y hay buenas escenas de acción acuáticas, pero no tiene ni una buena historia ni actores aceptables en Azul realmente extremo.